Una estrella de la NRL casi acaba con una condena penal por la apuesta de 200 dólares de un amigo
El jugador de rugby Brandon Smith fue acusado de filtrar información privilegiada. Según la investigación, escribió a un amigo que anotaría el primer try del partido. El amigo apostó de inmediato 200 dólares a cuota de 91.00, con un posible premio de 18.000 dólares.
Según la legislación australiana, por revelar información privilegiada podía enfrentarse a hasta dos años de prisión. Según las normas de la liga, se exponía a una suspensión de por vida del deporte profesional.
Sin embargo, la Policía de Queensland llevó ante el tribunal un caso lleno de lagunas y cometió dos errores graves:
1️⃣ Nadie llamó a la casa de apuestas. La principal prueba de la investigación era... una simple captura de pantalla del resguardo de la apuesta en un teléfono. Los agentes ni siquiera se molestaron en enviar una solicitud oficial a Sportsbet para confirmar que la apuesta existía, identificar al titular de la cuenta y comprobar la hora.
2️⃣ La geografía echó por tierra el caso. La defensa revisó los registros de telefonía y descubrió que los mensajes con la información privilegiada se transmitieron a través de una antena de telefonía móvil situada en el estado vecino de Nueva Gales del Sur. Por tanto, no se había cometido ningún delito en Queensland y la policía local ni siquiera tenía jurisdicción para investigar el caso.
Lo más irónico de esta historia es que la apuesta del amigo acabó siendo perdedora. Al comienzo del partido, Brandon Smith protagonizó una arrancada y estuvo realmente cerca de anotar, pero el primer ensayo, en el minuto 17, lo consiguió un jugador rival. Hacia el final del encuentro, Smith abandonó el campo sin haber participado en ninguna acción de anotación.
Resultado: el caso se derrumbó estrepitosamente. Smith evitó la cárcel y la suspensión, mientras que su abogado ahora exige que la Policía de Queensland cubra todos los gastos judiciales por su falta de profesionalidad.
Una estrella de la NRL casi acaba con una condena penal por la apuesta de 200 dólares de un amigo
El jugador de rugby Brandon Smith fue acusado de filtrar información privilegiada. Según la investigación, escribió a un amigo que anotaría el primer try del partido. El amigo apostó de inmediato 200 dólares a cuota de 91.00, con un posible premio de 18.000 dólares.
Según la legislación australiana, por revelar información privilegiada podía enfrentarse a hasta dos años de prisión. Según las normas de la liga, se exponía a una suspensión de por vida del deporte profesional.
Sin embargo, la Policía de Queensland llevó ante el tribunal un caso lleno de lagunas y cometió dos errores graves:
1️⃣ Nadie llamó a la casa de apuestas. La principal prueba de la investigación era... una simple captura de pantalla del resguardo de la apuesta en un teléfono. Los agentes ni siquiera se molestaron en enviar una solicitud oficial a Sportsbet para confirmar que la apuesta existía, identificar al titular de la cuenta y comprobar la hora.
2️⃣ La geografía echó por tierra el caso. La defensa revisó los registros de telefonía y descubrió que los mensajes con la información privilegiada se transmitieron a través de una antena de telefonía móvil situada en el estado vecino de Nueva Gales del Sur. Por tanto, no se había cometido ningún delito en Queensland y la policía local ni siquiera tenía jurisdicción para investigar el caso.
Lo más irónico de esta historia es que la apuesta del amigo acabó siendo perdedora. Al comienzo del partido, Brandon Smith protagonizó una arrancada y estuvo realmente cerca de anotar, pero el primer ensayo, en el minuto 17, lo consiguió un jugador rival. Hacia el final del encuentro, Smith abandonó el campo sin haber participado en ninguna acción de anotación.
Resultado: el caso se derrumbó estrepitosamente. Smith evitó la cárcel y la suspensión, mientras que su abogado ahora exige que la Policía de Queensland cubra todos los gastos judiciales por su falta de profesionalidad.